HOY: La pulcra depresión sentimental

(INTERIOR, NOCHE, CHARLA AMISTOSA DE CAMA A CAMA)

YO: -Pasa que conocés a alguien interesante, te empezás a ilusionar y al final ves que en realidad no es así. Por eso trato de no engancharme con el tema.
NACHO*: -¿Con forzar la realidad?
Y.: -No, con conocer a alguien.



Cobrar pagos atrasados y pelearse con la pareja en el mismo día suele desembocar en una cosa: zafarrancho de compras. En mi caso, siempre se trata de un asalto al Todo Suelto de limpieza. Asalto es en sentido figurado porque pagué por todas las cosas de la foto, pero convengamos que entrar a un negocio diciendo “¿eso qué limpia?, déme dos” tiene algo de pulsión delictiva, al menos hacia el propio bolsillo.
Yo combato -o combino- la depresión con el aseo doméstico. Es que deprimirse tiene la desventaja de ser un empleo full-time. Llama la gente y te pregunta si saliste a ver el sol que hay, ponele. ¿Qué les decís? Que no, que estuviste de lo más ocupada. ¡Y es cierto! ¿Cómo vas a tener tiempo si tenés que pasar dieciocho horas en estricto piyama? Y dedicarle sesiones diarias al llanto, ser tu propio caddie recoge-carilinas, ver las novelas trágicas de la tarde sin cortes, tararear baladas con las radios tristes, estar al día con el desaliño personal, comer poco… es una agenda que descorazona a cualquiera.
Por suerte el fordismo nos enseñó que se pueden compatibilizar tareas para aprovechar mejor los tiempos. Paso a detallar: podés llorar y sacudir la alfombra con ácaros, perder el apetito mientras destapás el inodoro con ácido clorhídrico e inhalás su vaho, despenarte trepando a la azotea en ojotas para plumerear la antena y así por el estilo.
Gracias a esta depresión proactiva, la casa está impecable. Pensando en positivo, diré que hasta podría compensar mis gastos en productos de limpieza y volverme rica: mi autoestima, por las honduras donde circula, ya es capaz de hallar yacimientos petrolíferos.


(*) Nacho es el nombre falso del que una vez afirmó extasiado “qué lindo tener plata y gastarla en cosas caras para limpiar, Blem naranja, Mr. Músculo antigrasa, ¡Lysoform Citrus!…” Está claro por qué nos hicimos amigos.

HOY: El arte de bardear

(EXTERIOR, CREPÚSCULO, PLAYA)

YO: (Mira el panorama con la pompa posada en pañuelo palestino. Señala un manojo de jóvenes que futbolean) -¿Juegan bien ésos?
PRIMO GONZALITO*: -(Contundente) No.
Y.: -Pero el de rulos corre como loco, miralo.
P.G.: -Sáh…desde que empezó el partido que la toca con la vista.
Y.: -Bueno, ¿y aquél, el de la chomba con Jesús? Tiene actitud.
P.G.:-Jesús no, Capusotto. No corre nada, le echás agua y crece.
Y: -(Achica los ojos) ¿Capusotto? Bob Marley, parece. No, Olmedo. Olmedo de Manosanta. (Esperanzada) ¿Y ése, el de remera naranja?
P.G. :-(Didáctico) No es una remera, es la camiseta de Banfield y es un tarambana. (La pelota pega en la nuca del susodicho y hace gol en contra) ¡Viste! ¡Pero miralo! (Gesticula indignado) ¡QUÉ TIPO, ES UN POSTRE JUGANDO!
Y.: -¿Un qué?
P.G.: -Un postre, un postrecito, ¡mirá lo que es la defensa, (enumera con el canto de la mano) está la línea completa: Shimmy, Serenito y Danette!


Durante las vacaciones noté que, si bien Gonzalito posee talento para jugar a la pelota, para insultar tiene genio.
Él quiere ser piloto, locutor e ingeniero civil. Yo ruego que salga relator deportivo. Sabiendo que su padre es umpire de tennis pero trabaja de astrónomo, o que su madre se recibió de politóloga pero era instrumentadora quirúrgica y preceptora, continuaría la tradición familiar. La contra es que todos viviríamos bajo amenaza telefónica y él no recibiría zapatillas de canje después de los partidos, una pena.
La imagen que nos acompaña parece decir “Paz y amor, no insultes, deja el arma, toma el canolli”, pero no. Porque el objeto de este escrito es explorar las amplias posibilidades del agravio a través de postres. Eso incluye gritar “flancito, flancito” ante mis fláccidos muslos, afirmar que Flor Torrente es menos sensual que una gelatina sin sabor, o bautizar “imperial ruso” a un gerente pretencioso.
Es notable lo rápido que se contagia este modismo de agravio postreril. Un rato después de la crítica futbolístico-playera le pedí a Gonzalito que barriera el departamento. Cuando vi la “limpieza” que dejó, improvisé gestos de hinchada siciliana y le espeté: “¿Ah, barriste? Con la mirada habrás barrido, acá hay mugre, bancos de arena, migas, pelusines… ¡sos un hojaldrito barriendo!”


(*) Gonzalito es el nombre falso de un primo con el que me une otro parentesco.

HOY: El bizcochuelo con vida

(INTERIOR, MEDIODÍA DOMINICAL, CASA DE ABUELA CATY*)

ABUELA CATY: -(Enarbola un bizcochuelo blancuzco, zozobrado en el centro y negro en los bordes) ¡Mirá qué rico el postre que te hice, nena!
YO: (Tiembla)
A.C. :-(Acorrala a su nieta) Te sirvo un pedacito ya mismo.
ABUELO: -No comas, Pilarcita, es una porquería como siempre.
A.C.: -(Coercitiva, sirve una porción abundante) Por qué no te callás un poco, le puse nueces y todo.
Y.: -(Come igual, conciliadora) Sí, igual tiene un gusto raro. (Se atraganta y tose) Abue, ¿con qué nueces hiciste esta torta?
A.: -Le puso las que quedaron de Navidad y estamos en Mayo, a vos te parece.
A. C.:- Ah, se las muestro, así les callo la boca. (Destapa un frasquito y vuelca su contenido sobre la mesa) Con éstas, ven, están buenas…
Y. :-(Azorada, observa pequeños seres blanquecinos que reptan y saltan) Pero abue, ¡¡están llenas de gusanitos, mirá!!
A. C.:-Dónde, nena, nooo, ¡eso son miguitas!
Y.:-¡Si son miguitas por qué las matás aplastándolas con el repasador, abue!
A. C.:-Bueno, callate, qué “delicagada” que sos, queridita. (Querulante y furiosa al ver que poso el “postre” en el plato) ¿¿CÓMO, NO VAS A COMER MÁS??


Después de un grato diálogo sobre la entidad de las miguitas que se movían por propia voluntad, mi abuela reiteró: comé otro poquito, nena. Yo le expliqué que todo bien si estuviéramos en guerra o con la ciudad sitiada, pero ahora paso, abue, gracias. Calcularán que agradecí in mente las gestiones de Cancillería por no tener hipótesis de conflicto con ningún país de la Tierra.
Calcularán que mi abuela, pese a todo, insistió.
Calcularán que, de hacerle caso, sería la mejor nieta del mundo, pero no: soy la más sojuzgada. Me mandé al buche un bocado -elegido en el perímetro del “postre”, ya que las nueces con el poderoso y anélido ingrediente X se habían afincado en el centro- y le dije “gracias abue”, “muy rico”. Es que en veintitrés años de convivencia familiar se aprende a no contradecir parientes, al menos no a los míos.


(*) Caty es el nombre falso de mi abuela, no sé por qué se lo cambio. Total, para bien de la Humanidad, no hay otras como ella.

HOY: Las excusas de bar

(INTERIOR, NOCHE, CAFÉ EN “LA AFRICANA”*)

PRISCILA*: -Como decía Napoleón, “Divide y reinarás”
NACHO*: -No, Maquiavelo...
P.: -Bué, sí, pero Napoleón lo repitió.


Rememorad teorías improvisadas al tuntún y veréis que un bar es el escenario de las más abominables y descabelladas. No es casual que el paradigma de bar televisivo haya sido un programa de Sofovich donde se defendía al extravagantísimo Modelo del Derrame.

La excusa de café es el nombre vulgar de la hipótesis ad-hoc, o la magia del “si no la gano, la empato”. Y en eso, Priscila cantó pri. De seguir así tiene un gran porvenir en la abogacía o en una consultora. El futuro le depara vacantes en el Senado, campeonazgos de truco y celdas en Ezeiza. Pero ella quiere ser periodista. Será una profesional objetiva a la caza de la Verdad; sino, trabajará en Clarín.

Vito*, otro amigo vinculado al periodismo, tiene la mala costumbre de generalizar. Y si te quejás, se excusa diciendo que un porteño en un bar está autorizado a afirmar cualquier cosa. Por caso: Todos sabemos lo que busca una minita que usa minifalda con 17°C, Nadie planea tener hijos trabajando en Garbarino o El fútbol está todo arreglado. (Nótese el abuso del término absoluto “TODO”. Deducimos que la AFA recauda a lo pavote arreglando solteros contra casados, seguro que la nueva casa de Grondona en Pinamar vino de ahí.)

Lo del fútbol fue devastador, como si me dijeran de nuevo que los Reyes no existen. Y eso que nunca me lo dijeron, me di cuenta solita cuando escuché a mi mami diciendo que iba a poner detergente en la palangana con agua para simular baba de camello.
De estar en un bar, hallaría una excusa para explicar que mamá es fanática de las mise-en-scène porque salió a mí.


(*) “La Africana” es el nombre falso de una pizzería que lleva el gentilicio de otro continente. No sé por qué se lo cambié.
(*) Priscila es el nombre falso de una amiga; si le dejo el verdadero no me enseña más a ganar al brigde.
(*) Nacho es el nombre falso de un amigo, si no se lo cambio no me convida pastafrola casera. Como verán, mi amistad es desinteresada y altruista.
(*) Vito es el nombre falso de un amigo que si le dejo el verdadero, dejo asimismo el mundo de los vivos.

HOY: El Síndrome del Avestruz

(INTERIOR, SÁBADO A LA NOCHE DE 1998, LIVING FAMILIAR)

PADRE: -(Observa con desaprobación mi vestimenta, sobre todo la miniatura de falda en color revulsivo y tela tornasol) ¿Quién te asesora, hija? ¿El gerente de Mecago Enlaelegancia?


Así como los avestruces y las urracas, yo me desboco y tiro a lo que destella. Por suerte no lo ingiero como los primeros, si bien lo llevo a mi nido como las segundas. Es cuestión de verlo y asirlo, no importa si se trata de una cartera, un par de zapatos, un cartel vial.
Mi amiga Giulana*, cuando caminábamos por Cabildo, me sugería “Mirá, Pili, esa vidriera tiene colores y cosas que brillan, crucemos” y yo le decía “¡Bueno, dale!” toda entusiasmada, y después resultaba que Giuli quería cruzar para comprarse un helado. Me engañaban como a una criatura. ¡Será posible!
De todas formas pude controlar un poco mi compulsión hacia los colores impactantes y objetos que titilan, logrando mantener a raya al llamado “Síndrome del Avestruz”, enfermedad también conocida como “Fiebre de la Urraca”.
Este problema está ligado a mi afectividad anclada en el limpiesciente (estructura psíquica de la limpieza); es que en realidad no limpio por pulcra sino porque ansío ver brillar todo, desde los muebles hasta los cromados de la heladera. A veces doy miedo.
En fin, creo que recibir críticas familiares durante la juventud fue provechoso, fortalecieron mi amor propio, cultivaron mi independencia y me afincaron de por vida, con orgullo, en un innato gusto grasa. En este momento, de seguro llevo puesta alguna bombacha con estrellitas rutilantes o dragones carmesí. Brindo por ello con esta medida de Fernet “Chabona-Pega más!”; por favor imaginen un vaso barato de latón plateado.


(*) Giuliana es el nombre falso de la amiga que me hacía ese tipo de trastadas. Fea la actitud.

HOY: Las canciones con bananas

(INTERIOR, GMT -02.00, BLOG)

COMENTARIO DE MARÍA NATALIA*: -Me despido con esta humorada que escuché de mis alumnos; no entendí dónde figuraba la gracia. "¿Qué es un loro?" "Un pájalo velde".
COMENTARIO MÍO: -Con los chistes de loros pasa igual que con las canciones de bananas, son malos pero hay muchos.


Además de dudar del buen gusto de unos condones con sabor a banana split, sabrán que también desconfío del cancionero popular que esta fruta inspiró a través del tiempo. Mi primer contacto con el mismo fue la melodía de la bananita Dolca. Felicítenme por recordarla porque no está en Youtube.
Después vino Garibaldi, un remoto grupo mexicano que lanzó al éter este surreal estribillo: ¡banana duro, banana tieso, banana! Yo tengo una bolita que me sube y me baja… Fueron sumamente originales bautizando ese hit -“Banana”-, uno de los más famosos del álbum “Que te la pongo ya”. Era un disco finoli-finoli, aunque quizá monotemático.
El plátano es la fruta a la que más música se le ha dedicado. Como vemos, al igual que dicho alimento, no toda es fácil de digerir. Nuestra versión local es Dr. Mich Band con El baile de la banana (Pe-pe-pélaaalaa…piiiipi…si no sabés pelarla, te la pelo yo...) Mich es oriundo de Floresta y mi amiga Ana* se lo cruza en karaokes barriales.

En el ámbito internacional del derrape frutícola nombraremos a Bananarama, ochentoso trío de mujeres que se hacían las malvadas en un video arrojándole cáscaras de plátano a la policía. También está Tony Ronald y su “Lady Banana”; lo conocí por un cassette de 1973 que mi mamá abandonó en casa. Era un compilado asombroso que incluía “Taka Takata” de Paco-Paco, “Eva María” de Fórmula V, “El gato que está triste y azul” de Roberto Carlos y “Oh, oh July” de Los Diablos. Ahí descubrí que mi madre era musicalmente mucho más bananera que yo.


(*) María Natalia es el apodo de la que oye a hurtadillas y se roba chistes.
(*) Ana es el seudónimo que uso para mi amiga ex-punk. Atestigua que es posible empeorar "Se dice de Mich" si el autor la canta en vivo.

HOY: Las anécdotas con médicos

(INTERIOR, DESPUÉS DE ESPERAR UN BUEN RATO, CONSULTORIO A MEDIA LUZ)

OCULISTA CANCHERO CUARENTÓN: -A ver, muñeca, cuándo te había visto yo…dos mil cinco (Lee la edad en la historia clínica) Ah, pero estás hecha una piba, contame, qué secreto tenés, ¿eh? ¿Mucha dieta?
Y.: -Y no, la verdad que no, pero bueno, por ahí hago cosas que me conservan, no fumo, no soy de tomar mucho, camino bastante…
O.C.C.:-(Entonación picarona) Ah sí, no fumás, no tomás, ¿y qué más no hacés?
Y.: (Voz en off) -¿Se estará refiriendo al sexo? No, por favor, es un profesional de la salud, no puede ser tan desubicado.
O.C.C.:-Porque seguro que hacés ejercicio seguido, ¿no? (Guiño de ojo.)
Y.: (Voz en off) –Uy, uy, uy, piensa mal y acertarás, decía mi abuela…


Esta bella imagen fue un flyer que le diseñé a una amiga cuando le sacaron las amígdalas y decidió celebrarlo en su casa. No la pasó muy bien porque el médico le recetó mal los calmantes y la dosis que le dio no servía para un pos-operatorio, era para calmar un dolor de pelo a lo sumo.
Quizás se equivocó de puro torpe, hay muchos que son así. El año pasado me tuve que hacer un electrocardiograma, el tipo me puso las pinzas cocodrilo en tobillos y muñecas, prendió el coso y me preguntó la edad. “Veintitrés” le contesto. “Ah, pero parecés mucho menos” me dice. “Ah, debe ser por la crema antiedad que le saqué a mi abuela” le digo. Ahí pateó el aparatejo del electro por reírse, tiró todo y me tuve que hacer el estudio de nuevo. Grrr.
Mi amiga María Natalia* siempre fue muy desconfiada con los médicos. Una vez conoció a uno que, con tal de seguir cobrando la consulta, le mentía a la paciente diciéndole que tenía una infección en el oído, y que iba a tener que seguir yendo a verlo hasta que se curara. Ella iba, el tipo le ponía una gasita, le sacaba sangre, le daba anestesia y la mandaba a hacer reposo. Después se supo: lo que tenía la señora en la oreja era una garrapata. Para mí que ese médico hizo el juramento hipocrático ante un proctólogo.


(*) María Natalia es el nombre falso de una amiga mía que luego de saber lo de la garrapata, se fue a trabajar con un veterinario.

HOY: El Señor de la Noche

(EXTERIOR, SÁBADO 03.30 A.M., PARADA DE COLECTIVO)

YO: (Espera paciente al 109 junto a una decena de camaradas. Lo avistan y se aprestan a subir.) (Observa las faroleras llantas con leds multicolor y las cortinas carmesí que decoran la unidad, experimenta la música dance a todo volumen, los lustrados caños en plata, la luz negra que domina el vehículo, los flecos que decoran el espejo retrovisor junto a una mini bola disco, la consola de los boletos forrada en peluche rojo contrastando con el torpedo de capitoné blanco, los lentes espejados que lleva el chofer en la frente, su afeitada al ras, su jopo con gel y su aroma a Axe Temptations.) (Echa miradas de despiste pajuerano, exigiendo una explicación.)
NICO:*- (Pedagógico) El 109 es así, si te lo tomás para ir a un boliche, no necesitás bajar.

Cierto señor que vivía de joda dijo algo que voy a parafrasearle*: si tuviste la suerte de tomar el 109 cuando eras joven, él te acompañará por el resto de tu vida, porque el 109 is a moveable fest.
El 105 es a los colectivos lo que Gardel a la nación; el 109 es Isidoro Cañones. Subirse a uno es como retroceder en el tiempo y hallarse en las mitológicas bôites de los ’70, un retorno primigenio a Mau-Mau o al más épico aún Studio 54.
Sabemos que varios coches de la línea más jaranera de esta Capital llevan calcomanías de Jessica Rabbit tamaño natural deseando un feliz año nuevo, firmado por “Los Reyes de la Salsa”. Sabemos asimismo que en estos ómnibus podrás bailar los últimos éxitos de Freemasons y David Guetta. Sabemos también que cierto móvil lleva los lemas CATS OF THE NIGHT bajo el parabrisas y LA FAMA ES PURO CUENTO junto al parachoques trasero, además de tener el chasis tuneado con fluorescentes violáceos de babor a estribor. Lo que pocos saben es que hay tantos fanáticos de esta unidad –el coche número veinte- que hasta tiene fotolog. Allí podemos ver imágenes de la legendaria carrocería, con la que la gente pugna por sacarse fotos; de hecho apreciamos junto a ella a las hijas del chofer que lo conduce e incluso a su suegra. Locoxlosbuses y un tal fandebondis le comentan: “alta fama tiene el 20”, “a cuidar la nave, amigo”, “hermosa máquina”, “cómo brilla el botazo”.
Cuenta la leyenda que si alguna noche tienes la gracia de toparte con este milagroso rodado (por su dominio FNO 065 lo conocerás, sino recuerda que el “20” es La Fiesta en la quiniela), puedes pedirle que el 108 no te haga daño. Te protegerá y será un talismán ante aquella línea, que es a los bondis lo que Palito Ortega al país.
Tradicionalmente se dice que si concibes una petición con el alma y le dejas una ofrenda -centavos de más en la máquina- el sagrado 109 la cumplirá: que nunca se rompa tu colectivo, que te sobren las monedas, que no se desvíe, que las viejas no te tiren el bolso encima para que les des el asiento…
¡Oh, Veinte del Cientonueve, Guerrero de la Luz Violeta que alegras nuestras madrugadas, Heroico Fauno de las Avenidas, Inmortal Carro de Dionisio, tú que celebras los misterios de la Fiesta cada noche, permanece transitando entre nosotros por los siglos de los siglos!


(*) Nico es el nombre falso del que siempre digo que es un verdadero impresentable. Pobre.
(*) 1950, Hemingway: If you are lucky enough to have lived in Paris as a young man, then wherever you go for the rest of your life, it stays with you, for all of Paris is a moveable feast. La festichola en tránsito. Una jarana que circula y te acompañará para siempre.

HOY: La segunda década infame

(INTERIOR, NOCHE DE SÁBADO ANTES DE SALIR, PREVIA CON FERNET)

YO: (Denosta durante un ratico al neoliberalismo, la insostenible paridad con el dólar, el escándalo de las privatizaciones, los jueces Trovato y Bernasconi, la venta de armas a Ecuador, el cierre de ramales ferroviarios, el caso Cabezas, las explosiones de Río Tercero, la gestión de Cavallo y etcétera.)
MARCELO*: -Eh, pero en los noventa venían todas las bandas.

Bienvenidos a la época de las palmeras, los colores flúo, la lambada y el menemismo, Xuxa, las papas en tubo y los celulares grandes, el estallido del blooper, el paddle y las Tinellis, los todo por dos, el queso Philadelphia y los viajes a Punta Cana, bienvenidos a la década del shopping, el tiragomas y las novelas de Thalía, los años en que los kiwis, Miami y la leche cultivada estaban de moda; en resumen, cuando tener discman, agencia de turismo o jacuzzi era “faaa, lo más”.
Aunque tenga presente de pe a pa la coreografía de la Macarena, con los ´90 apareció No Mercy y al verlos uno deduce que, endeveras, con los ´90 no hay que tener piedad. Desgraciadamente, aunque nos separe un siglo y un milenio, ese tiempo no ha quedado tan lejos. ¿O acaso con el tema del Aedes Aegypti nadie recordó “Pican los mosquitos” de The Sacados?
A Marcelo no le importaba nada el país, con tal de ver a Poison, a los Pet Shop Boys o a Kiss en “Ritmo de la noche”. A mí, cuando me acuerdo que estaba de moda usar trajes Armani (hace poco tuvo que cerrar, qué pena) como Monzer Al Kassar y dejarse las patillas me viene a la cabeza, irónicamente, “Happy Nation” de Ace of Base, pero supongo que “Living in Danger” es más propia, una macana que no me sepa la letra. En fin, después de este escrito no quiero imaginar cómo se internarán en Youtube los lectores nostálgicos.


(*) Marcelo es el nombre verdadero del que dijo lo que dijo, mantenérselo es la mejor forma de resguardar su identidad porque todos lo conocen por un apodo. Que sea un amigo de mi ex y que yo ya no lo trate no tiene nada que ver.

HOY: Los chistontos -Parte I-

(INTERIOR, MEDIANOCHE DE SÁBADO, REMISSE ROLINGA)

YO: -¿Segura que no te aplasto?
GIULIANA*: -No, Pilis, pero quedate quieta y sacá tu codo de mis costillas.
LOCUTOR DE LA RADIO: -Y ahora, algo del disco “Girando” de Ratones Paranoicos, porque (El Remisero sube el volumen)
ANDREA*: -(Un tanto alegre en virtud del tequila ingerido, se aboca hacia el asiento delantero) Maaari…
MARÍA NATALIA*: -(Copilota del chofer, esgunfiada como dictamina su serio carácter, continúa mirando hacia adelante) Mñññgrunf.
A.: -Maaari…
M.N.: -Mñññgrunf. (Sigue seria a través del espejo retrovisor)
A.: -Mari…
M.N.: -¿Queeé? Mñgrunf.
A.: -¡A que no sabés qué le dijo una rueda a la otra!
M.N.: - Mñññgrunf. No, ¿qué le dijo?
A.: -(Tararea) ¡SI-GUE GIRÁN-DOÓ!


Para el desconocedor del rock nacional que no haya podido completar el chistonto, dejo el link que lo habilitará. Es que acá vienen muchos extranjeros, por el asunto del cambio favorable. Elhelechoquelee es un medio de amplio alcance internacional, estamos trabajando para traducirlo al mandarín y todo. Con la crisis, si no estás en chino y cotizás en yuanes, fuiste. No voy a aprovechar la oportunidad para hablar de la crisis y de China porque corro el peligro de terminar diciendo que en chino, “crisis” significa “peligro” y también “oportunidad”. Si hubiera IVA para esa frase, el gobierno saldaría la deuda con el Club de París, tendríamos la oportunidad de sortear la crisis y el default no sería un peligro. Después de haber leído cuatro notas consecutivas que empezaban con ella en la misma publicación, propongo, desde esta humilde tribuna, prohibir terminantemente dicha frasecilla.
Para entrar en tema admitiré que yo tenía muchos chistes pero los perdí todos, eran tan malos que se mataron entre sí. (Ya habrán visto que este escrito viene como con muchos sonidos tácitos de pato y platillos.) Respecto a la imagen, es obra de María Natalia y fue publicada en las revistitas de papel que hacíamos en sincronía, con lo cual queda desestimada por completo su pseudo seriedad. Lo bueno de que se la haya llevado el Facecuco es que podemos hablar mal de ella sin que se entere. Por caso, yo la criticaría confesando que hubiese preferido que Duhalde le dijera “hundido” no al B-8 sino al G-8, pero es feo volcar políticamente un chascarrillo ajeno, así que lo descartaré.
A los funcionarios los usábamos bastante porque salían en todas las fotos, no por tener capacidad crítica de ciudadanas responsables. Somos unas frívolas, si bien el tipo de humor al que nos debemos es de un espectro tan amplio como el abanico ideológico del peronismo. Mi hermano, por ejemplo, me hizo reír mucho con aquello de “¿Otra vez pan de ayer, querida? ¿Cuándo vamos a comer el pan de hoy?” “Mañana”. Pero es porque tiene correlato en nuestra familia, mi abuela friza todo, más que nada el pan del día porque se le pone a tiro. Una vez frizó sus lentes de ver de cerca; yo tengo la teoría de que mi abuela es un ex agente confidencial de la Disney.


(*) Giuliana es el nombre falso de una amiga a la que importuné vía msn con “¿Qué le dijo un flogger a un caballo?” “¡Ah/rre!” y se rió igual.
(*) Andrea es el falso nombre de la amiga que me contó esto: Resulta que San Pedro lo deja a Jesús cuidando la puerta del cielo, y llega un viejito que le pide entrar, Jesús le pregunta qué hizo y él le cuenta: fui una buena persona, carpintero, tuve un hijo que se hizo hombre y fue un ejemplo de bondad…entonces Jesús emocionado le dice “¡Papá!” y el viejito lo abraza gritando “¡Pinocho!”.
(*) María Natalia es el nombre falso de la hermana de Andrea; anda contando el chiste de unas velas que van caminando por la calle y una se tropieza, pero es muy vernáculo y quienes no tengan tonada sanjuanina no lo entenderían, en fin, se lo pierden, qué pena.

HOY: El nacimiento de las palabras

(INTERIOR, ALTAS HORAS DE LA NOCHE, UN SUEÑO R.E.M.)

YO: -Oia, cuántos directores de cine (…) cómo le va Francis, ¿quiere más papitas de copetín? Cualquier cosa me dice. (Se seca las manos con el repasador de la cocina.) Hola Steven, Woody (Les da un beso.) Qué dicen los Coen, qué tal la familia.
VIOLETA*: -Tomá, llevale una silla a Scorsese que está ahí con Quentin.
Y.: -Y dale. (Sube al primer piso)
MARÍA NATALIA*: (Desde la planta baja) -¡PILAR, PILAR! (Mira fijo y fulero)
Y.: -¡Qué!
M.N.: (Agita un pincelito blanco de tintura para zapatos) -¡NO PIERDAS ESTA “PIRLUSA”! ¡NO LA PIERDAS! (Admonitoria, continúa con ojos malos) No pierdas esta pirlusa, Pilar. (Repite como mantra) No pierdas la pirlusa. No pierdas tu pirlusa… Pilar…No pierdas tu pirlusa… No pierdas tu pirlu...
DESPERTADOR: TIRITI TI TITIRÍ – TITITIRÍ - TIRITI TI TITIRÍ – TITITIRÍ - TIRITI TI TITIRÍ.




Lo bueno de volver de cenar medio copete y poner mal la alarma del celular, como yo, que la dejé en 04.21 cuando debería haber sido 12.40, es que después recuerdo lo que estaba soñando. Es muy útil acordarse porque a María Natalia le dio por hackearme el inconsciente y anda inventándose palabras adentro de mis sueños. Encima se hace la desentendida cuando le cuento.
Como a Tarantino no le conozco la facha, aparecía de espaldas, sentado y con sombrero. Cosa de no pifiarle a su estatura, o a si es morocho, rubio, pelado, o a qué actor de tiras de Pol-ka se parece. Sin lugar a dudas, la producción ejecutiva de mi mente está habituada a trabajar con mucha economía de recursos; debe estrenar sueños de clase B a lo loco.
Otro creador de palabras es mi teléfono, con lo del texto que te va adivinando lo que querés poner en el mensaje. El otro día quise escribir “curiosidad” y no sé qué toqué que apareció “ansiosidad”. Me gustó tanto que la adopté de inmediato, con mucha ansiosidad por meter dicha palabreja en alguna frase. Este término describe un estado anímico inédito desde los albores del Hombre, es la mezcla del ansia con la curiosidad.
Como las cosas de las emociones y los sentimientos son medio afeminadas y largas de explicar, la ansiosidad queda para algún próximo escrito. Para terminar este, contaré otro sueño. Fue circa de un martes o viernes 13; este año viene con superávit de esas fechas, para felicidad de los creadores de Jeeper Creepers, Jason vs. Algo, El Juego del Miedo VII, etcétera. Yo soy muy original y por eso soñé algo con licántropos extraterrestres. Eran una especie de dios egipcio que venía del espacio, con cabeza de lobo y cuerpo de hombre. Además, si te mordían te convertías en uno de ellos, o sea que asimismo eran vampiros, bingo. Lo divertido es que cruzaban la Nueve de Julio en joggings de colores caminando con el pasito de Michael Jackson en “Thriller” y tenían la mirada verde flúo.
Definitivamente, mis sueños son de bajo presupuesto.


(*) Violeta es el nombre falso de mi ex compañera de casa, la cineasta, que se reunió para un vermouth con sus colegas adentro de mi inconsciente.
(*) María Natalia es el alias de una amiga mía cooptada por Facebuc. El Facecuc ya se comió a muchos, es como un hombre de la bolsa mezclado asimismo con vampiro.

HOY: La Primavera de Bragas

(INTERIOR, NOCHE, MONITOR)


CUESTIONARIO DE CADENA DE MAIL: -¿Cuál es tu color favorito de ropa interior?
MARÍA NATALIA*: -¡Qué pregunta estúpida! La gente tiene ropa interior de todos los colores.


Para muestra basta la mía:



Hete aquí para vuestro solaz una imagen del fenómeno que dimos en llamar “La Primavera de Braga”. Nunca pensé que terminaría subiendo a la Internet fotos de mis pantaletas, pero ya ven cómo cambia la fama a la gente.
Una vez que estábamos en Córdoba, precisamente la vez de la poda de plantas, mi amiga Isa* observó la soga con nuestra ropa tendida, donde tres prendas blancas de ella flameaban junto a un brillante culotte tricolor de mi propiedad. El mismo fulguraba ante el sol (quizás compitiéndole) con sus rayas azules y púrpuras separadas por hilos de lúrex fucsia. Mi amiga, calma de espíritu como golfo de aceite, cebó un mate y comentó: “Minga que saliste discreta para los calzones”.
Ya desde jovencita mis padres me decían que era una groncha, más ó menos sin ambages: “Siempre vestida así, vos, como chirusa”, “¡Qué pantuflas tan chafalonas!”, “¿Más brillos no podía tener, la cartera?”, “Todo bien con tu corte de pelo, pero es muy villa”, “Uia, parecés una Barbie comprada en Once”, “Ah, pero qué lindo colorcito de zapatos, si se nos queda el auto te usamos de baliza.”
En mi casa gastaban un humor un tanto cruel, eso es bueno porque hoy mis novios me dicen “con vos no salgo a la calle si no te sacás eso así que te pusiste” y yo los mando a paseo ya sin escrúpulos. Ninguna reprimenda me ofende. Además, me conozco lo suficiente como para saber que entre una capelina floreada de color salmón y un novio, siempre va a ganar la capelina.
En fin, veo que esto -así como el resultado en Google sobre la palabra “chafalón”- es un tema para extenderse; CONTINUARÁ…



(*) María Natalia es el nombre falso de la verdadera amiga que cuando cumplo años me regala ropa interior colorida y dicharachera como a mí me gusta, y por eso siempre tiene un sitial de honor en este blog.
(*) Isa es el falso apodo sintetizado de un segundo nombre real pero traducido de mi mejor amiga; creo que nadie va adivinar quién es.