HOY: Las clases altas

(INTERIOR, VERMOUTH, CASA DE NACHO*)

NACHO: -(Corta salame en una tabla) ¿Y tuviste que pasar por Callao, por Santa Fé?
MANU*: -
(Dice que sí con un ojo, fiel a su carácter introvertido)

N.: -
(Aclara a los concurrentes que no corta más fiambre porque no hay) Che, ¿y era muy cheto el cacerolazo ahí en Barrio Norte?

M.: -
(Junta las manos bruscamente a la altura del rostro, cual rezo súbito) ¡PFFF! ¡BOLÚ! ¡¡Salían con la Essen!!


Yo acuso.

A las clases altas.
A la indignidad de los ricos.
A las prepotencias adineradas.
Y ya que estamos, a la señora rubia que deja que su caniche me haga en la vereda.
Afirmo, desde esta tribuna, que la clase alta tiene un defecto congénito: la completa imposibilidad de ponerse en el lugar del otro. Como el caso desopilante de aquella chica top -digámosle “Monique”- que me invitó a mí y a Andrea* a una fiesta de despedida porque viajaba, diciendo que no lleváramos nada para tomar porque “ella se encargaba” y que nos “quería ver a todos” porque nos iba “a extrañar mucho”, y cuando llegamos a la famosa celebración, nos dijo que había que pagar una suma exorbitante para entrar, más los tragos, más el guardarropas. (¿?) Y cuando con toda la sorpresa que eso nos deparó le dijimos que no contábamos con cuarenta pesos entre las dos, sencillamente nos dijo que nos fuéramos. Y nos fuimos, claro. Creo que deseándole buen viaje, y todo, aunque un poco aturulladas.
Luego de que se nos pasara el asombro, Andrea* reflexionó que si alguna vez desea partir a la Europa, organizará una fiesta así, “porque con lo que recaudás, te financiás el pasaje, ¡qué práctica que es la gente de clase alta! Cómo se nota que estudia en universidades exigentes.” También acordamos que dado el inverosímil evento de organizar nosotras una fiesta con entrada paga (puaj), y dado el fenómeno de que vaya alguien que no cuente con recursos, sería lógico dejarlo pasar gratis. Esa urbanidad nuestra es la marca visible del fracaso; no tenemos un ápice de visión empresaria, ¡maldición!

Volviendo al día del cacerolazo, no digo que esté mal protestar, al contrario. La capacidad crítica es el antídoto a la posmodernidad, estamos de acuerdo. Pero a ver qué y por qué, ¿no? Aquí presentamos un resumen novelado del escenario que hubo el día 16 entre las gentes según factores socioeconómicos:


a)
CLASE ALTA:
-Gordo, ¿renovaste el plazo fijo en Davos?
-Querida, sabés que de esas pequeñeces se encarga el contador. ¿Qué es ese ruido de cacerolas?
-El populacho debe estar festejando el Día del Padre con murgas. ¡Estos argentinos, cada vez más latinoamericanos cachimbomberos!

b) CLASE MEDIA ALTA:
-Quiero mi asado y mi pollito y mi asado y mi pollito y mi pollito y mi asado y que la nena viaje a Disney para los quince y que la hija del vecino no. Y quiero mi asado y mi pollito y mi pollito y Macri y mi asado y Disney y mi pollito. ¡QUIERO MI POLLITO ASADO PARA EL DÍA DEL PADRE, PRESIDENTA!

c) CLASE MEDIA:
-Por la avenida se oye algo, pero en la tele qué dicen, poné, a ver.
-Y… acá está Susana.
-Y ahí está el resumen de Tinelli.
-¿Y en Crónica?
-Pucha, no sé, ya no tenemos cable.

d)
CLASE BAJAMENTE DESPOJADA:
-…

En pleno cacerolazo salí a tirar la basura (mentira, salí para pispear, pero no importa) y justo pasaba un cartonero. En feriado. En día del padre. En frío. En de noche. En cacerolazo. Y la verdad que no comentó ni protestó nada del campo, ni del gobierno, ni de las cacerolas, como que no tenía tiempo ¿no? o ganas. Este helecho lo ratifica: la libertad, los viajes y los pollitos asados son para la gente como uno, que vive de rentas.

(*) Nacho es el de siempre, el que ofrece picaditas, convida queso importado, sirve tés de seis gustos distintos y empanadas de primera calidad, y después se disculpa de que “nunca haya nada decente para comer en esta casa”.
(*) Manu no se llama Manu; a los hombres cuyo nombre real empieza con “M” les mantengo la inicial, así nadie entiende si hablo de Matías, Milo, Mariano, Martín, Mario, Manuel, Maximiliano o Miguel. ¿Verdad que soy el Maxwell Smart de la confidencialidad?
(*) Andrea es la de siempre, y eso que se tiñó hace dos meses y parece otra.

No hay comentarios: