HOY: Las anécdotas con médicos

(INTERIOR, DESPUÉS DE ESPERAR UN BUEN RATO, CONSULTORIO A MEDIA LUZ)

OCULISTA CANCHERO CUARENTÓN: -A ver, muñeca, cuándo te había visto yo…dos mil cinco (Lee la edad en la historia clínica) Ah, pero estás hecha una piba, contame, qué secreto tenés, ¿eh? ¿Mucha dieta?
Y.: -Y no, la verdad que no, pero bueno, por ahí hago cosas que me conservan, no fumo, no soy de tomar mucho, camino bastante…
O.C.C.:-(Entonación picarona) Ah sí, no fumás, no tomás, ¿y qué más no hacés?
Y.: (Voz en off) -¿Se estará refiriendo al sexo? No, por favor, es un profesional de la salud, no puede ser tan desubicado.
O.C.C.:-Porque seguro que hacés ejercicio seguido, ¿no? (Guiño de ojo.)
Y.: (Voz en off) –Uy, uy, uy, piensa mal y acertarás, decía mi abuela…


Esta bella imagen fue un flyer que le diseñé a una amiga cuando le sacaron las amígdalas y decidió celebrarlo en su casa. No la pasó muy bien porque el médico le recetó mal los calmantes y la dosis que le dio no servía para un pos-operatorio, era para calmar un dolor de pelo a lo sumo.
Quizás se equivocó de puro torpe, hay muchos que son así. El año pasado me tuve que hacer un electrocardiograma, el tipo me puso las pinzas cocodrilo en tobillos y muñecas, prendió el coso y me preguntó la edad. “Veintitrés” le contesto. “Ah, pero parecés mucho menos” me dice. “Ah, debe ser por la crema antiedad que le saqué a mi abuela” le digo. Ahí pateó el aparatejo del electro por reírse, tiró todo y me tuve que hacer el estudio de nuevo. Grrr.
Mi amiga María Natalia* siempre fue muy desconfiada con los médicos. Una vez conoció a uno que, con tal de seguir cobrando la consulta, le mentía a la paciente diciéndole que tenía una infección en el oído, y que iba a tener que seguir yendo a verlo hasta que se curara. Ella iba, el tipo le ponía una gasita, le sacaba sangre, le daba anestesia y la mandaba a hacer reposo. Después se supo: lo que tenía la señora en la oreja era una garrapata. Para mí que ese médico hizo el juramento hipocrático ante un proctólogo.


(*) María Natalia es el nombre falso de una amiga mía que luego de saber lo de la garrapata, se fue a trabajar con un veterinario.

20 comentarios:

El enano que vive en mi botamanga dijo...

La verdad que son de poco fiar, yo desde que leí un cuento enano de Cortazar dejé de ir al dotorc. Yo creo que tal vez les divierte asustar gente dandoles diagnósticos catastróficos, y lo único que el paciente tenía era una lechuga en un diente.

El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.

Juan Carlos Cortazar.

La Criatura dijo...

Los médicos son como los talleristas o los reparadores de pc.
1. Es una boludez lo que tenes pero hacen aspamento (¿aspamiento, aspavento?) y te internan.
2. Te arreglan las amigdalas pero te rompen los isquitibiales, entonces a la semana volves.
3. Te dan placebos.

Y habia un 4to que me olvidé (es muy temprano)

Al final no contaste cual es tu secreto para estar (o parecer) más joven...
¿Mucho ejercicio, eh, jovencita?

Milenius dijo...

me dan impresión los médicos...
pero no voy, y eso también me da impresión...

impresión impresión me va a causar el día que muera de una uña encarnada por no haber ido al médico.
O cuando me muera porque sí fui y me recetó mal la vacuna contra la gripe porcina, qué se yo...
no sé qué prefiero.
Una vez que me fui a hacer un electro, el tipo, cada vez que levantaba la sabanita esa con la que me tapó, me decía "permisoooo"

besos

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Ah, pero qué culto que resultó ser el Enano de la Botamanga, lo felicito. Mi mamá lo conoció a Julio porque su mejor amiga vivía en el edificio de la mamá (de Julio) y se prestaban sillas cuando había reuniones.
Por suerte los médicos se portaron bien conmigo, por lo general me dicen "estás fenómena, piba, pero andá al gimnasio o a nadar, porque tenés contracturas desde los cinco años".

Lo que comenta la Criatura es lo que le pasa a mi abuelo siempre que va a atenderse. Va a cinco médicos distintos por mes, así que se complica.
Si el remedio para estar joven fuese lo que pensaba el médico, en esto últimos meses habría empezado a parecer mucho más vieja.

Milenius, no me diga que usted es como mi abuela, que por ver batas blancas le sube la presión y se desmaya. (Mi abuela no fue al médico hasta que tuvo trabajos de parto por mi madre que nacía)
Por lo menos usted se hace electros. Parece que el doctor que le tocó era simpaticón, a mí siempre me los hacía un tal Hernán que era de Racing. Yo doy charla cuando me hacen los electros, sino es aburrido.

Nauta Cousteau dijo...

En las clínicas privadas se inspiran los capítulos de camino al cielo.

Nauta Cousteau dijo...

en los hospitales públicos se da el rodaje

Nauta Cousteau dijo...

los castings en lows consultorios

Milenius dijo...

jajajaja...
más o menos, pero con el agravante de que mi vieja era enfermera y me recetaba insistentemente la lejanía de los galenos... algo sabría la vieja.
Aunque igual se murió, vaya uno a saber...

Marianela dijo...

deben ser como los psicólogos.
Pero ojo, que hay doctores buenos dentro del ámbito de la medicina, como hay personas buenas en todo ámbito de la vida.
Lo bueno después de eso es que te sube la autoestima ¿?

Mr Mojo Risin dijo...

Pero ese oculista... No se puede creer! que mal che! y una fiesta por sacarse las amigdalas? te imaginas si alguien hace una fiesta por ponerse pechos?

El enano que vive en mi botamanga dijo...

Quiero que sea limpiado el honor de talleristas, ya que ser tallerista es como ser un caballero medieval que con su armadura y espada (ropa vieja y rota y destornillador) lucha contra los desperfectos automotrices.
Taller FECO, atendido por su dueño, o su hijo, osea yo.

Mr Mojo Risin dijo...

Por favor! queremos mas detalles sobre las sillas de Cortazar! Es el típico titular de Clarín: "Cortazar Inedito"

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Antes que nada, ¡bienvenida Nauta Cousteau! La tengo de vista por sus comentarios estelares en www.disparensobrelacriatura.blogspot.com y conocí su blog por el post del Chagas recomendado por la Criatura, ya que estoy lo recomiendo por acá a mi vez: http://unrevolveryunabala.blogspot.com/2009/04/la-chancha-los-20-y-la-maquina-de-hacer.html.

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

(Ante el ocaso de las cartas de recomendación, aparece el género del "comentario de recomendación", o del mailink, esos mails que sólo tienen un link pelado; lo abrís y no sabés si va a saltar a una página porno, a un virus, a un video de Capussoto o a la versión en holandés de la Macarena cantada por Los Pitufos)

Milenius, su madre algo sabría, sin duda...¿nunca le contó de médicos desequilibrados? la mía fue instrumentadora quirúrgica y dice que los cirujanos son muy extravagantes, por no decir que están del tomate.

¡Querida Marianela! Celebro tu vuelta a los blogs tanto como tu fiesta de disfraces y tu caracterización de la Chilindrina. El pibe que estaba con la Marlboro-Girl y que cumplía un día antes es médico residente del Garraham; viéndolo bailar "De Reversa, Mami" uno no se lo imaginaría...

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Querido Mojo Risin: La fiesta de las amígadalas era en realidad una excelente excusa para que la gente le llevase helado a Andrea. Si una chica decide ponerse delantera, no sé qué pediría que le lleven; se me ocurren guarangadas impropias así que mejor lo dejamos ahí.

Querido Enano de Tu Botamanga: ¡Sagrado sea siempre el honor de los caballeros de overall azul y alegre figura, que acomodan árboles de levas mientras dedican miradas a sus dulcineas de almanaque, como Jessica Cirio y Amalia Granata!
Taller FECO, yo lo recomiendo.

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

(En cualquier momento me vuelvo rubia por dentro, estoy recomendando a mayor velocidad que Mirtha Legrand.)
La anécdota de Cortázar empieza y termina allí, pero mi mamá tiene otras parecidas, como cuando con los amigos tomaban cerveza con Pappo, o la vez que Charly García le revisó un cuaderno.

El Mostro dijo...

¡Que médico del orto*!
Es para no ir más.
Los mostros nos conservamos rosagantes a base de Goli-cola.

Besos.



*¿puedo escribir orto acá?

Milenius dijo...

Sí, Pirlusa: me contó que una vez un cirujano tuvo que sacarle los intestinos al paciente en una operación, para sacar un tumor que andá a saber dónde estaba instalado. Luego de sacarlo, tuvo que "acomodar" los intestinos, pero estaba apuradito. Conclusión: los ubicó más o menos como le pareció que iban (o no tenía el plano, qué se yo), y el tipo, al despertar de la anestesia, casi se muere del dolor de tripas. Tuvieron que operarlo nuevamente y acomodarlos como corresponde. Un amor, vea...

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Pero claro querido Mostro; recuerde que la embajada de Golicia, tras arduas negociaciones, logró que los golicianos no precisen visa para decir palabrotas en este blog. Tampoco pagan tasa de aduana, aproveche y diga cuantas quiera.

Milenius: si tiene más anécdotas como esa, lárguese a escribir guiones para películas de terror. No le prometo verlas porque han de ser sumamente perturbadoras, pero bueno, el terror sanitario siempre vende mucho, todos recordamos "El Cirujano del Terror", "Bajo Anestesia", o "A los cirujanos se les va la mano"...

Milenius dijo...

jajajaja, sobre todo la última...