HOY: Las cosas amables de la vida

(EXTERIOR, TARDE, JARDÍN CON INSECTOS)
PRISCILA*: -(Saludando con beso y abrazo) ¡Qué olorcito rico tenés, como a frutas!
YO: -(Dubitativa) Mmmsí, es una colonia que compré Farmaciudad*

P.: -¡Está buenísima!
Y.: -Ehhhh sí, la macana es que se me pegan todas las abejas.


Según el 90% de los .pps en cadenas de mail, gran parte de las buenas cosas de la vida pasan por delante de nuestras narices y no nos damos cuenta. Elhelechoquelee intentará revertir ese statu quo que nos impide responder a la aviesa pregunta “¿sos feliz?” con un sí contundente como ladrillo de fierro. Nuestra lista de cosas queribles se inaugura hoy con el olor a pasto recién cortado, a lavandería, a nafta, a jazmines, el olor a asado, a tierra mojada, a pinos, a libros nuevos, a yodo en la playa, a cosa horneada, a lápiz guardado (quien tenga un cajón de madera con lápices estacionados sabe lo que digo), a tabaco sin quemarse, a fotocopias frescas, a pizza, a telas sin estrenar, a revista importada.
Es posible que crean que me volví muy sentimental, pero yo prefiero atribuirle todo a los corticoides que estoy tomando (ahh, es que estoy hace una semana con conjuntivitis virósica y tengo ojos de caballero Sith). Decidí hablar de aromas porque en este blog siempre se hablaba mucho de comida y como es primavera hay gente que ya está endietándose. Yo no, para mí la primavera es como un desboque de la comida que durante el invierno es horrible o no se consigue, como las frutillas, los rabanitos, las habichuelas, amm, los tomates sin congelar, los helados, la cerveza, bueno, terminé hablando de comida.
Una gran cosa de la primavera son las fresias. La fresia es de las pocas flores que no tienen perfumes remilgados y no se parece a nada. O sea, no dejan de ser flores pero no son la típica florcita amanerada que te da vergüenza andar llevando por ahí. Además la planta se banca la intemperie de verdad; los malvones, las margaritas y las alegrías son como muy maricas.
Otra amabilidad del mundo en esta época del año es el termostato clavado en 26ºC - 22ºC día y noche, vas por la vida sintiendo que estás en esos hoteles caros en los que nunca hace ni frío ni calor. A las personas con poca circulación como yo eso les permite una gran cosa: TRASNOCHAR.
El trasnochar es toda una actividad, no me refiero a salir a bailar y eso, sino a quedarse en el patio o balcón hasta la madrugada, bebida en mano, haciendo nada, puro gasto improductivo. Porque el que trasnocha sabe que está un poco como incendiando al tiempo y que al día siguiente no lo levanta ni Megan Fox en pantaletas, pero es que eso es parte del buen trasnoche. Trasnochar no es cambiar el horario sino disolverlo con un palito mientras te dejás vivir un rato.
Como la gente que no trabaja puede trasnochar mucho, diremos que otra gran manera que tiene la vida de ser amable es permitirnos vivir de rentas. Desgraciadamente casi no hay .pps emotivos que nos aviven para que nos enteremos cómo volvernos rentistas; una lástima.


(*) Priscila es el nombre falso de la que usa nombres verdaderos como nombres artísticos.

2 comentarios:

Gamar dijo...

La primavera a mi me cambia el ánimo, pero de manera muy evidente. Soy uno de esos bichos que necesita sol y de una intensidad determinada para poder vivir.
Los días grises me duele la panza, no me dan ganas de nada, a no ser que me convenzan.
El aire huele distinto, la luz es otra y si, dan ganas de quedarse despierto haciendo cualquier cosa o ninguna.
Beso

Zeithgeist dijo...

eh loko, ojo con las margaritas. Mis margaritas son un panzer que se bancan cualquierrr cosa.